Primeros auxilios en incendios: Guía esencial ante quemaduras e inhalación de humo en entornos laborales y hasta en tu hogar
Un incendio no es más que un accidente de fuego no controlado que puede quemar hasta lo que no está destinado a arder. La prioridad en un incendio es evacuar, pero cuando hay víctimas, la situación es totalmente diferente. En esta guía te explicaremos todo lo que necesitas saber ante un incendio.
Seguridad del auxiliador: El protocolo universal P.A.S.
Antes de rescatar víctimas y buscar ayuda médica, la mejor opción es que apliquemos el protocolo universal para evitar que te conviertas en otra victima más.
Proteger: Asegura el perímetro. No entres a un lugar donde se está produciendo un incendio si no tienes equipo especial. Si hay humo, mantente cerca del suelo (donde hay más oxígeno).
Avisar: Contacta a lo número de emergencia o a las autoridades pertinentes.
Socorrer: Solo cuando te encuentres en entorno seguro, ahí puedes empezar a evaluar el rescate a las otras víctimas.
No entrar a áreas llenas de humo sin equipo de protección. En un incendio, la mayoría de las fatalidades no son por fuego, sino por humo.
Cómo actuar ante quemaduras por fuego
Lo más importante al atender una quemadura es frenar el daño de inmediato. El problema es que, aunque ya no haya fuego o calor cerca, la piel se queda tan caliente que sigue “cocinándose” por dentro. Si no actuamos rápido para enfriarla, la lesión se irá progresivamente haciendo más profunda con cada minuto que pase. Debes identificar el nivel de la herida para poder actuar.
Clasificación de quemaduras
Quemaduras de primer grado (superficiales): Son fáciles de reconocer porque la piel se pone muy roja, está seca y duele bastante (es la típica quemadura de sol).
- Acción: Pon la zona afectada debajo del chorro de agua fresca de inmediato para calmar el dolor y frenar el calor.
Quemaduras de segundo grado: Sabrás que es de este tipo porque aparecen ampollas, la piel se ve húmeda y el dolor es muy intenso.
- Acción: Enfría con agua y cubre la lesión con una gasa o paño limpio. Lo más importante: no rompas las ampollas, ya que están protegiendo tu dermis contra infecciones.
Quemaduras de tercer grado: Son las más graves. La piel puede verse blanca, marrón o incluso carbonizada (como carbón). A veces no duelen porque el fuego destruyó los nervios.
- Acción: Lo mejor es que no intentes sanarlo por tus propios medios. Cubre con un paño limpio la herida y ve a la emergencia médica más cercana.
Inhalación de humo: El peligro invisible
En un incendio, el humo suele ser mucho más agresivo que las llamas. Se le llama el “peligro invisible” porque, aunque a veces no lo veas o no percibas el calor, sus componentes químicos actúan rápido en tu cuerpo.
Sí tienes los siguientes síntomas, es mejor buscar un entorno seguro:
- Hollín en nariz o garganta.
- Tos ronca o dificultad para hablar.
- Confusión o mareo (falta de oxígeno al cerebro).
- Ojos irritados.

En un incendio, el humo suele ser mucho más agresivo que las llamas. Se le llama el “peligro invisible” porque, aunque a veces no lo veas o no percibas el calor, sus componentes químicos actúan rápido en tu cuerpo.
Sí tienes los siguientes síntomas, es mejor buscar un entorno seguro:
- Hollín en nariz o garganta.
- Tos ronca o dificultad para hablar.
- Confusión o mareo (falta de oxígeno al cerebro).
- Ojos irritados.
Qué NO hacer en caso de quemaduras (Mitos a derribar)
Cuando sucede una quemadura, el instinto de inmediato o por desesperación nos hace buscar lo primero que tenemos a la mano en la cocina o el baño. Sin embargo, muchos de estos “remedios caseros” son peligrosos porque atrapan el calor, irritan la piel o causan infecciones graves.
Debes evitar lo siguiente para no empeorar la herida:
- NO usar aceites, mantequilla o pasta de dientes (retienen el calor y producen infección).
- NO reventar ampollas (son una barrera natural contra bacterias).
- NO usar hielo (quema el tejido).
Cuándo debes acudir a urgencias de inmediato
Sí la victima presenta los siguientes factores, lo mejor es buscar ayuda de manera rápida y eficaz. A continuación te enseñaré los datos críticos para evitar el menos daño posible:
- Quemaduras que rodean una extremidad (efecto torniquete).
- Quemaduras en cara, manos, pies o genitales.
- Si la víctima presenta desorientación tras inhalar humo
Los primeros auxilios no buscan reemplazar la asistencia médica, sino ser ese puente esencial entre el momento en que ocurre el accidente y la llegada de la ayuda profesional. En un incendio, donde cada segundo es importante, tener claro qué debes hacer (y qué no deberías hacer) puede evitar que una lesión leve se convierta en algo permanente.
Saber cómo tratar una herida por quemadura o cómo ayudar a alguien que inhaló humo no solo te da seguridad a ti, sino que le da una oportunidad real a ayudar a las personas que te importan (familiares, amigos, cercanos). La mejor herramienta que puedes tener en una emergencia no es un objeto, es el conocimiento


Seguridad contra incendios: Lo que debes revisar hoy mismo
La mejor acción es la prevención. La mayoría de los incendios no son “accidentes” inevitables, sino el resultado de descuidos que se pueden corregir con hábitos sencillos.
En el hogar y la cocina
La cocina es el principal lugar donde se originan la mayoría de los incendios en casa. Por eso debes tener en cuenta estos indicadores a la hora de ver algo inusual.
Vigilancia constante: Nunca dejes la estufa encendida si vas a salir de la habitación, aunque sea “solo un momento”.
Limpieza de grasas: Mantén la campana extractora y las hornillas libres de grasa acumulada, ya que es altamente inflamable.
Distancia de seguridad: Mantén trapos, paños de cocina, envases de plástico y cortinas a una distancia segura del fuego.
Cuidado con el aceite: Si el aceite se incendia, nunca le eches agua. Tapa la sartén con una tapa metálica para sofocar el oxígeno
Prevención eléctrica
Los cortocircuitos son la segunda causa principal de incendios. La imprudencia y el factor humano están detrás de la mayoría de incendios eléctricos. No es que seamos piromaníacos, sino un exceso de confianza o un descuido pueden ser los motivos para vivir un incendio.
No satures los enchufes: Evita conectar demasiados aparatos de alto consumo en una sola regleta o “multitoma”.
Revisión de cables: Si ves cables pelados, quemados o que se calientan al tacto, reemplázalos de inmediato. Si no puedes, llama a un electricista de confianza.
Desconecta lo innecesario: No mantengas conectado ningún aparato eléctrico que sea indispensable o que no estés usando.


Hábitos y materiales inflamables
Velas y cigarrillos: Nunca dejes velas encendidas si vas a dormir o salir. Asegúrate de que las colillas de cigarrillos estén completamente apagadas antes de tirarlas a la basura.
Almacenamiento seguro: Guarda líquidos inflamables (gasolina, alcohol, tinner, pinturas) en envases herméticos, lejos de fuentes de calor y fuera del alcance de los niños.
Encendedores y fósforos: Mantenlos en lugares altos y seguros donde los niños no puedan jugar con ellos.
Equipamiento de seguridad
A veces la prevención falla, y ahí es donde el equipo marca la diferencia:
Detectores de humo: Son económicos y salvan vidas, especialmente durante la noche. Instala uno en el pasillo que lleva a las habitaciones.
Extintor portátil: Ten al menos uno a mano (preferiblemente de polvo químico seco tipo ABC) y asegúrate de que todos en casa sepan cómo usarlo.
Plan de evacuación: Practica con tu familia cómo salir de casa en menos de dos minutos y establece un punto de reunión en el exterior.

Mantenimiento preventivo
Si vives en un edificio o trabajas en una oficina, asegúrate de que las vías de evacuación estén siempre libres de obstáculos (bicicletas, cajas, muebles) y que las puertas de emergencia no estén bajo llave.
Empieza desde hoy a tomar acción! Busca más información e instruye a tus cercanos. En nuestro portal podrá encontrar contenido similar.